viernes, 17 de diciembre de 2010

Fundamentalismos religiosos. Cuestión de Fe?


La principal característica es un rechazo de la diferenciación radical entre sagrado y profano, fruto de la modernización, y un proyecto de unificación institucional de esta dicotomía, para reponer la religión en el centro de la vida social, como un factor decisivo y un punto esencial de referencia para las decisiones en materia de política social.

Diferenciaremos por religiones:

Islámica:
El Islam fundamentalista elabora una doctrina que le hace estar convencido de que, no sólo el contenido, sino también la forma del Corán, hasta su última palabra, son de origen divino. Es una palabra increada de Dios, dictada el profeta por un ángel que la leía de un libro conservado en el cielo. Debido a esta forma de entender el texto, que olvida el contexto integral y personal de la verdad, se considera el Corán como una ley que regula la vida en todos sus detalles. El resultado práctico de esta ideologización fundamentalista será el previsto: monopolio de la verdad, intolerancia, exclusión de quien no hace la misma lectura objetiva y legalista, opresión y represión, terrorismo intelectual y despotismo frente a toda persona que sea considerada enemiga.

Judía:
Los diferentes movimientos fundamentalistas judíos tienen algunas características en común, como son el rechazo a relacionarse con el mundo exterior, siendo su modo de vida, su transporte, su trabajo exclusiva de correligionarios. Además comparten una concepción exclusiva de la verdad y consideran el judaísmo como la única revelación de Dios válida para la humanidad. Es más, entre las diversas interpretaciones judías, sólo aceptan la suya. Rechazan la concepción de la política como un ejercicio social compartido por varias personas para conseguir unos fines de alcance comunitario.

Cristiana:
La salvaguardia de la fe cristiana va acompañada, en el fundamentalismo, de una serie de actitudes como:
Intransigencia respecto a los que no comparten la propia fe, aislamiento derivado de la intransigencia del grupo (creen ser los elegidos por Dios), autoritarismo encarnado en un líder fuerte que es quien mejor encarna la voluntad divina (culto a la personalidad y carácter iluminado de los líderes). Dualismo con concepción maniquea de la realidad (ven la vida como la lucha entre Dios y Satán), tradicionalismo (aduciendo decadencia actual y vuelta a los valores de concilios como el de Trento o el Vaticano I), e incapacidad para el discurso (se predica lo establecido sin tener que argumentar sobre lo que se busca o lo que se cree).

No hay que olvidar las grandes batallas y sangrientas guerras "santas" en nombre del Creador y con una finalidad mas política y expansionista que religiosa, no ahondaré en el tema de la religión , pues es un punto  controvertido, cada cual tiene su propia concepción y es libre de creer en lo que sienta mas adecuado. Lo que si es cierto es que desde hace ya muchos siglos se encuetra el paradigma religión/política (sinceramente no encuentro hasta hoy y según la historia vencedor en argumentos y razones a ninguno de ambos, probablemente no lo haga nunca...

PELIGROS DE LA DEMOCRACIA: Nacionalismo excluyente/fundamentalismos religiosos



Como conclusión a este ejercicio debemos mirar ciertas cuestiones que tienden a modificar el orden establecido y a crear conflictos susceptibles de generar violencia. Tenemos claros ejemplos con la guerra que se vivió en Kosovo, donde se manifiesta el nacionalismo excluyente, o la anterior que se dio en los Balcanes que incluía motivaciones étnico-religiosas. Además del nacionalismo excluyente, los fundamentalismos de carácter religioso, bien sean cristianos (católicos o protestantes), judíos o musulmanes son peligrosos. A continuación analizaremos someramente sus principales características.

Nacionalismos excluyentes:
El carácter excluyente del nacionalismo se deriva de la afirmación de una solidaridad reservada a quienes pertenecen a la nación. Se excluye, de la pertenencia a la nación a todas las demás personas: quienes no pueden mostrar estas señas de identidad nacidas de la pertenencia y, también, quienes teniendo esas señas de identidad, no se identifican con el proyecto de salvación, ni comparten los sentimientos y la dogmática nacionales, porque carecen de las convicciones morales para poder defenderlos acríticamente, poniendo así en peligro la cohesión del grupo. A lo mucho se les concede un estatuto de papel, que les garantiza una pertenencia administrativa y jurídica. Si a la larga se resisten abiertamente al proceso de nacionalización necesaria, serín reos convictos de traición nacional y se les excluirí incluso jurídica y administrativamente.
Por otro lado, la nación, tal como se ha afirmado históricamente en clave nacionalista, también es fuente de exclusión, cuando se convierte en sujeto de apropiación, conforme al paradigma moderno del individualismo “posesivo” por llamarlo de algún modo. Es pertinente analizar esta cuestión, porque nos permite contemplar una dimensión socio económica y política del hecho nacional que, con frecuencia, no se suele tener en cuenta.
De forma similar a lo que la apropiación de los recursos supone la afirmación de la identidad del sujeto moderno, la propiedad, como forma de apropiación excluyente, parece ser uno de los rasgos definitorios de la autocomprensión nacionalista (recordemos la adoración de la tierra y su dominio). Según ésta, una nación debe tener un territorio, una población e, incluso, un estado, que son propiedad del grupo social auto identificado como nación. No existe una identidad nacional sin la existencia de unas fronteras, que identifican a la gentes de dentro de las de fuera, a las "nuestras" y las "extranjeras".
Este mundo de naciones busca afirmar su identidad de la apropiación exclusiva de un territorio, de unos recursos, de unos privilegios, entre otros, que se niegan a quienes no pertenecen a la nación.
No olvidemos que la historia de las relaciones internacionales es el reflejo de este proceso de apropiación indefinida que ha llevado a las naciones a un permanente conflicto. No es una casualidad que la expansión del nacionalismo haya coincidido con la expansión del capitalismo. Y si ahora reiteramos que las naciones no son entes naturales que han existido desde siempre, sería pertinente preguntarse su funcionalidad social a la hora de posibilitar la emergencia de grupos sociales beneficiarios de procesos de apropiación y convertidos, además, en nuevo sujetos políticos y culturales.
Desde esta perspectiva, también cobra un particular relieve la particular seña de identidad que caracteriza a la nación moderna: la soberanía, que es, teóricamente, la forma de apropiación más absoluta e incondicional que existe.
En la medida en que se cuestiona la pertinencia del paradigma del individualismo posesivo para la adecuada afirmación de la identidad, tendrá sentido el seguir cuestionando el alcance de formas de pertenencia y organización como la misma nación, sobre todo, en su pretensión de estado soberano. Si el principio kantiano de auto determinación está legitimado como forma de afirmar la autonomía y libertad del sujeto, habrá que preguntarse por la calidad ética de pretensiones políticas que están más determinadas por razones de apropiación excluyente de los recursos escasos, que por imperativo categórico de autonomía.

LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA.. HACIA UN NUEVO MODELO ¿?


La universal popularidad de que hoy goza la democracia no debe llamarnos al engaño de pensar que estamos ante un logro definitivo e irreversible y que no necesita legitimarse. Hoy sigue habiendo quienes detractan la democracia, bien porque la consideran intrínsecamente imposible o bien porque la ven cargada de demasiados riesgos (lo que es evidente en países como el nuestro), para los carecemos de suficiente control. Otros no se oponen a la democracia, pero ven en ella problemas importantes y tratan de minimizarlos reduciendo la democracia a sus expresiones menos problemáticas y, por tanto, más controlables.
Lógicamente, detrás de todas estas posiciones, que hay que valorar en su justa medida, hay que saber tener en cuenta los intereses y las inercias históricas, que se han resistido a conceder legitimidad a la democracia o bien a entenderla de formas, a menudo, tan contradictorias. Definitivamente la democracia debe evolucionar y mejorar e ir adaptándose a los tiempos, pero los cambios en democracia también tienen un marcado carácter de ideología. Desde la “nueva derecha” y desde la “nueva izquierda” se proponen formas de avance en la democracia que se diferencian claramente. Y encontramos entre estas algunas de las principales características de las propuestas.

Modelo de Democracia Legal: 

Es el modelo de la Nueva Derecha que surge como contraposición ante el éxito de la izquierda a finales de los 60 y principios de los 70. Sus principales teóricos son Nozick y Hayeck.

Principios:

El principio de la mayoría es una forma efectiva y deseable de proteger a los individuos del gobierno arbitrario y, por lo tanto, de mantener la libertad ("libertad entre comillas")
Para que la vida política, al igual que la vida económica, sea una cuestión de la libertad y la iniciativa individual, el gobierno de la mayoría con el fin de funcionar de una forma "justa y sabia", debe circunscribirse al imperio de la ley, y ojo de la ley y no de los gobernantes

Algunas características fundamentales.-

Un Estado constitucional (modelado por los rasgos de la tradición política anglosajona, que incluya una clara división de poderes).
Imperio de la ley.
Intervención mínima del Estado en la sociedad civil y en la vida privada.
Una sociedad libre de mercado lo más extensa posible.

Condiciones Generales:

Un liderazgo político efectivo guiado por los principios liberales.
Reducción al mínimo de la excesiva regulación burocrática. (supuestamente)
Restricción del papel de los grupos de interés (por ejemplo los sindicatos).
Reducción al mínimo (erradicación, si fuera posible) de la amenaza del colectivismo de todo tipo.

Modelo de democracia participativa:

Modelo de la Nueva Izquierda, inspirado en Rousseau, pensamiento libertario y posturas marxistas pluralistas.

Principios:

El derecho igual para todos al autodesarrollo sólo puede alcanzarse en una “sociedad participativa”, una sociedad que fomente un sentido de la eficacia política, nutra la preocupación por los problemas colectivos y contribuya a la formación de una ciudadanía sabia, capaz de interesarse de forma continuada por el proceso de gobierno.

Características fundamentales:

Participación directa de los ciudadanos en la regulación de las instituciones claves de la sociedad, incluyendo el lugar de trabajo y la comunidad local.
Reorganización del sistema de partidos, haciendo a los cargos del partido directamente responsables ante los afiliados.
Funcionamiento de los “partidos participativos” en la estructura parlamentaria.
Mantenimiento de un sistema institucional abierto, que garantice la posibilidad de experimentar con formas políticas.

Condiciones Generales:
Mejora directa de la escasa base de recursos de muchos grupos sociales, a través de la redistribución de recursos materiales.
Reducción (erradicación, si fuera posible), en la vida pública y privada, del poder burocrático no responsable ante los ciudadanos.
Un sistema abierto de información que garantice decisiones informadas.

Todo esto claro es base de una fundamental teoría que viene siendo repetida por años y a modo de "historia general", pero la idea actual creo debe ser amoldar los conceptos a la realidad (aunque duela el golpe de saber que no es todo tal cual lo dicen los libros) y tener en cuenta que a estas alturas no exite un ejemplo contundente de este modelo, sin que a su vez esté involucrado con conceptos de corrupción, nepotismo y burocracia, que en al menos en países como el nuestro son mas apreciables a la vista del mundo y de nuestra propia sociedad.

Algo de pensamientos políticos contemporáneos..


El neoliberalismo como ideología política:

El postulado principal del Neoliberalismo es que la competencia pone a funcionar hasta el tope las energías latentes en los individuos que conforman el todo social, y así la extrema movilidad que se genera, tras una etapa dolorosa de ajustes, provoca una sociedad de bienestar. Para que este postulado se realice, el Estado no puede sobreproteger al pueblo: el populismo o la planificación central mantienen al pueblo en perpetua minoridad; al atrofiarle la iniciativa y la responsabilidad lo mantienen no sólo improductivo para la sociedad sino débil y carente de valor a sus propios ojos.

Como los precios (libres) de los productos finales son espejo en el cual los criterios de valorización de la gente se reflejan de manera directa e inmediata, el liberalismo económico defiende también en principio al mercado como instrumento distributivo del producto social; porque es menos imperfecto que los instrumentos estatales. También sus criterios de distribución reflejan, aunque indirectamente, las preferencias, valorizaciones y prioridades de la gente: los precios de los bienes y servicios finales determinan los precios de los factores,entre ellos el trabajo; y estos a su vez determinan sus ingresos, que constituyen la vía de distribución del mercado. Los instrumentos estatales de distribución del ingreso en cambio se prestan, no siempre inevitablemente, a diferentes formas de distorsión y corrupción. Entre ellas, la de ser distribuidos o negados en función de criterios discriminatorios.

El Estado es público; su función sería crear condiciones para que funcione el mercado y velar porque no se alteren. Su finalidad es velar por el bien común, no realizarlo. Ese bien lo realizan los ciudadanos a través de las organizaciones económicas en la concurrencia del mercado.

El neoliberalismo como propuesta económica:

El Neoliberalismo es una doctrina filosófica que tiene ramificaciones en todos los campos de las ciencias sociales. Los neoliberales se dedican a ensalzar la competencia capitalista, afirmando que el mecanismo de esta última garantiza automáticamente las mejores condiciones para la evolución de las fuerzas productivas.
La argumentación del Neoliberalismo es que la libre competencia es el estado ideal de la economía, pero no siempre puede ponerse en vigor, porque los monopolios la contrarrestan. Esta reacción puede ser superada y la libre competencia puede ser restablecida tan sólo aplicando una serie de medidas de política económica.
La teoría de los neoliberales se basa, en forma enmascarada, en la idea del papel decisivo del Estado en la economía, es decir, el rol del Estado debe ser el de promover la libre competencia.

Estado y Administración pública

Las pasadas dos décadas han sido turbulentas para muchas burocracias de servicio público desarrolladas. Algunos han tenido que lidiar con líderes políticos que consideraban las burocracias profesionales como obstáculos para el cambio y la innovación. Otros lo han tenido que hacer con líderes políticos que insistían en traer ejecutivos desde el sector privado a fin de mejorar la gestión pública mediante la adopción de técnicas privadas de gestión. Y algunos han tenido que lidiar con líderes políticos que no eran proclives para asimilar el consejo profesional del servicio público.

La administración pública es uno de los elementos que integra el poder público mediante el cual el Estado manifiesta el ejercicio de su gobernabilidad, lo que hace necesario retomar el origen, papel y lugar del Estado al cual se le ha prestado gran atención por parte de todas las corrientes de pensamiento económico y político.

Ese órgano, el Estado, que hoy día desempeña un papel fundamental en la administración de los recursos de la sociedad, tiene antecedentes y consecuentes que han estado explicados objetivamente a través de la historia.

Es el Estado entonces un producto que expresa un determinado grado de desarrollo de la sociedad, en que las contradicciones que ha engendrado alcanzan un grado tal que demanda la existencia de un poder por encima de la sociedad misma, capaz de atenuar el impacto de las fuerzas en pugna y de preservar los derechos de la que prevalece por su papel de propietaria respecto a los medios de producción fundamentales. Sin embargo, nacido bajo el estigma de preservar el ejercicio del poder, el Estado se aparta cada vez más de los intereses de la sociedad que lo vio nacer y se divorcia de ella, en una dinámica sin retroceso y cuya tendencia ineludible lo llevará hacia su extinción como instrumento de violencia y coerción.

El Estado, en el papel de dueño que ejerce la fuerza pública y en su desempeño ejerce el derecho de recaudar los medios de su subsistencia a través de los impuestos por vía de los funcionarios que le responden, como órganos de la sociedad. Esto hace que, bajo circunstancias específicas, dichos funcionarios se puedan sentir con la prerrogativa de ubicarse por encima de la sociedad misma.

Los gobiernos son un conjunto de organizaciones, ministerios, empresas públicas, órganos jurídicos y otros, que combinan recursos normativos, humanos, financieros y tecnológicos y los transforman en política, en programas públicos, en servicios, en productos, para atender los problemas de los ciudadanos, controlar sus comportamientos, satisfacer sus demandas, y en definitiva lograr impactos sociales, políticos y económicos. En la construcción socialista, pudiera agregarse a lo anterior que se logran esos objetivos a partir de una adecuada proyección y percepción de los intereses primarios de la sociedad, los que se convierten en la fuerza motriz de la acción del gobierno. A aquellos intereses se subordinan los que dimanan de las estructuras colectivas e individuales. Tanto es así, que el gobierno en el proceso de construcción socialista ha de convertirse en la expresión más legítima de la administración pública.

A ello se une la importancia del conocimiento y aprendizaje de las técnicas modernas de gestión en el ámbito de la Administración Pública para encontrar soluciones innovadoras a sus propios problemas, y el estudio de la misma para conocer los planos de análisis en que se puede y debe centrar la atención. Otro aspecto a tener en cuenta, para definir el concepto de administración pública es su carácter estructural y que está contenido en las políticas públicas implementadas a través de programas, objetivos y metas a cumplir y, por otro lado, la capacidad de gestión de políticas pública eficiente, sin descuidar la dinámica de la sociedad y del sistemapolítico, manifestándose así la influencia de la política sobre la gestión y viceversa.

Yo quiero entrar al mundo de la Gestión Pública!..-Y eso, qué es?

Decidida por el estudio de las ciencias jurídicas sin motivo en especial desde que apenas terminaba la primaria, comencé a ir pasando por etapas en el fascinante mundo del Derecho. Y sin saberlo he sido atraída por una especialidad poco conocida y por cierto recién estrenada en la casa de estudios a la que pertenezco; en fin, ya en la posición en la que me encuentro es tema de conversación (a quienes les interesa claro) saber que especialidad será la que finalmente ocupe el último año de estudios, en realidad no tengo idea como explicar que el derecho civil me parece tan monótono y lleno de teorías ancestrales modificadas y debatidas por juristas de tan grande apellido que en la actualidad no hay mas que contradecir, a menos claro que consideres insuficiente los millones de libros que han gastado en producir tan grandes luminarias del derecho, y ¿por qué no el derecho penal dirás? - y es que no comparto el mecanismo de protección patrimonialista que posee el actual código al condenar con tan poca gana a quien por ejemplo comente un delito contra la vida, y además verse tan restingido el propio Estado para reprimir a quién lo merece gracias a los múltiples tratados internacionales. El derecho corporativo, en particular lo considero una extensión del derecho civil. 
Entonces finalmente qué es lo que me atrae del Derecho y con lo que respondo normalmente a la anterior situación: Bueno yo voy a la Gestión Pública ...
Muchos se sorprenden haciendome la pregunta y ¿qué es lo que ves allí? ¿de qué se trata? Y encuentro a muy pocos hasta hoy que consideren esta rama. 

Bien pues el mundo de la gestión pública es la identificación de los grandes objetivos del Estado, la organización del mismo y su operación a través de los conceptos de poder político, descentralización, relaciones intergubernamentales, planeamiento estratégico, presupuesto por resultados, sistemas de gestión pública, gestión estratégica del potencial humano y procedimientos administrativos. Considero que es allí en donde el Derecho puede ser moldeado por quien lo ejerce y donde deberían iniciarse las situaciones que mejoran al país en todos lo sectores que posee mediante las leyes y donde se necesita realmente la capacidad completa de quienes lo ejercen para buscar el beneficio más cercano a lo prospero para la sociedad y no ningún improvisado que conduzca a la deriva y a su antojo el presente y futuro de un país. 

Específicamente los temas mas resaltantes de esta rama son el Derecho Administrativo y procedimientos administrativos,  Derecho Municipal y Regional, Las contrataciones con el Estado, el Derecho constitucional económico, Derecho Internacional Público, Derecho Tributario Internacional y Municipal, Comercio Exterior y Relaciones Internacionales, Delitos contra el Estado.

Eso en pocas palabras y a modo de dar un panorama general del destino de este Blog, si te interesa este mundo como a mí, encontrarás en las siguientes publicaciones contenido específico de la rama de Gestión Pública en Derecho...hasta entonces.